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Introducción

La prevención

Para prevenir el desarrollo de las placas ateromatosas es necesario dejar de fumar, reducir el consumo de alimentos ricos en colesterol, y « quemar » las reservas de grasas del organismo con una actividad física regular. Para ello, se necesita romper con unas costumbres antiguas y arraigadas en el subconsciente. Las ventajas de esta nueva forma de vivir a menudo son precedidas por un periodo difícil que combina esfuerzos y frustraciones. Una vez superada esta difícil etapa, las buenas costumbres están cogidas y el bienestar que sentirá le quitará las ganas de volverse a tras.

El elemento principal de ayuda para este cambio tendrá que salir de usted. Es la motivación. Se basa sobre la toma de conciencia de los riesgos por venir si no cambia de forma radical su modo de vida. Una intervención quirúrgica sólo trata una situación crítica, un tratamiento médico corregirá, a menudo de forma parcial, una anomalía bioquímica u orgánica, pero ninguno de los dos impedirá la degradación progresiva de su cuerpo si usted no cambia sus costumbres.

Otras ayudas llegarán de fuera : apoyo psicológico por parte de las personas cercanas a usted, su médico, asociaciones, productos de sustitución, etc.

En los capítulos siguientes, vamos a proporcionarle algunas informaciones sobre el abandono del tabaco, el régimen alimenticio, la actividad física. Estos capítulos se han simplificado con lo que son incompletos. Para acceder a páginas más especializadas, podrá consultar el capítulo « enlaces ».

La prevención del desarrollo de placas ateromatosas también pasa por el control de la presión arterial, de la glucemía (tasa de azúcar en la sangre), de la tasa de colesterol y trigliceridos en la sangre, así como por la atención prestada a sus enfermedades eventuales. Esto no se detallará aquí por ser competencia de su médico.

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